Aprender a celebrar nuestras victorias.

    Hoy en la tarde mantuve una conversación telefónica con una de mis amigas, quien vive algo cerca a mi zona, y que además de ser una venezolana preciosa (cosa que conosco nuestra cultura) es una de esas personalidades contagiosas: bastante acitva, con muchas ilusiones, metas, con su mente que cuida en mantenerla positiva y con pensamientos en donde muestra el valor a la familia. Quién no quiere tener amistades que te ayuden a crecer mas eh?, agradezco por tenerla entre las mias. Mientras conversabamos, nos dabamos ese típico reporte de como nos va con nuestras cosas personales, nuestras relaciones, nuestros progresos, y de como pasar con nuestros seres queridos esta navidad. La verdad que desearía poder pasarla con el resto de mi familia que no tengo cerca. Y así terminabamos nuestra charla, cuando cuelgo el teléfono me quedé reflexionando en algunas cosas que sin darnos cuenta solemos hacer como especie de un ritual. Reflexionaba sobre lo que suelo hacer en Navidad y lo que realmente significa ese momento para mí.

    La navidad no es tan solo un momento o una fecha en donde nos concentramos en compartir con nuestros seres queridos, compartir nuestras costumbres, dias de celebración y de derramar amor, todos estamos felices generalmente;  es también la época del año en donde un promedio de personas, yo entre elllas, hacemos un recuento de logros, de errores, de nuevos planes, de medirnos productivamente en relación a los años anteriores. Muchos lo ven como un reporte de ganacias. Pero hay algo que me doy cuenta ahora que no hago muy bien, y que tal vez le pasa a muchos, y es que en ese reporte anual que nos hacemos podríamos olvidar detalles de gran significado; deberiamos preguntarnos a nosotros mismos si realmente estamos agradecidos por lo que vamos logrando en el camino. Si realmente la forma en la que agradecemos a Dios y a nosotros mismos es la más satisfactoria despues de días, meses o años de lucha. Considero que sería mas correcto y gratificante aprender a celebrar nuestras victorias aún en las horas en donde todavía nuestra adrenalina nos mantenga acelerados por la emoción.

     Celebrar cada logro es una forma de autoagradecemiento por haber sido firmes en sobrellevar las tensiones y obstaculos que se nos presentaron. Nosotros sabemos cuando es el momento exacto en que hemos logrado algo que añorabamos o en el que estabamos trabajando, y también sabemos cuanto tiempo teníamos luchando por ello. Así que en base a esto nosotros deberíamos considerar la celebración de cada logro como algo único, separado, específico. Es decir, no agradecernos por cada logro con un simple “muy bien”, “que chevere!”, y ya olvidarlo a los pocos minutos. No!, debemos reconocer que cada meta que tenemos es muy distinta en tiempo, en dedicación e incluso en importancia, lo que indica que el lograrla genera un efecto bastante distinto también. No es lo mismo, por ejemplo, decir que nos graduamos, que logramos bajar 10 kilos de peso, o que alfín aprendimos a hornear una torta de piña, o a hablar francés. Definitivamente cada cosa es distinta, al igual que la sensación de logro. Es por eso que deberíamos aprender a celebrar cada situación, y en las más importantes para nosotros incluso darnos nosotros mismos nuestros meritos. ¿Porqué siempre esperar que sea en las escuelas, o universidades las que otorgen un diploma?, ¿porqué esperar que sea una amiga/o quién nos inivite a celebrar o incluso esperar que alguien nos sorprenda con una invitación al mejor restaurante de la zona por ocasión especial?. No creo que tengamos que limitarnos a ello.

    El celebrar lo que logramos, más que a nadie nos importa es a nosotros. Nosotros somos quienes sabemos si lloramos cuando ganamos y si llorabamos cuando casi desistíamos. Nostros somos quienes siempre recordaremos lo que nos pasó para lograrlo, y cuales fueron las herramientas que usamos para llegar allí. Con esto queda claro que somos principalmente nosotros quienes celebraremos nuestros triunfos a nuestro estilo. Ya no es necesario esperar para el fín de año para celebrar por ellos, quizá ya en esa fecha cuando recordemos nuestra adrenalina no logre activarnos igual como para mostrarnos lo que sentimos en esos momentos. Que haré entonces a partir de ahora?, bueno habrán muchas opciones. Hay muchos nuevos cafes con linda musica y lindo ambiente. Me gastaré cuando pueda un poco de ahorro y me regalaré algún detallito femenino en mi nombre!. Me imprimiré mis reconocimientos y los pondré cerca de mi espejo para recordarme lo valioso de mis esfuerzos, de manera que los veré por el tiempo que sea necesario y serán como una recarga enérgica para el futuro. Creo que, más que nada, buscaré la manera de crear un objeto que pueda palpar y recordar qué significa este para mi.

    Aprender a celebrar nuestras glorias en el momento adecuado será la forma única que tendremos para darle cariño a nuestro personita interior que tanto lucho por lograrlo. La halagaremos, premiaremos por estar más fuerte que nunca, y la animaremos a seguir con las siguientes metas con una perspectiva contenta ya que en adelante el final de las luchas tendrán algo que ella siempre disfrutará: su autoagradecimiento; que es en sí lo que importa.
 

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