Jóvenes empresarios en Venezuela.
Cuando se vive en Venezuela, aún mejor cuando se nace venezolano, se percibe la vida muy realista en esta tierra llena con muchas ilusiones. Siendo por razones económicas, políticas, familiares, y hasta educativas, desde muy jóvenes entramos en contacto con la vida laboral, con la lucha que involucra insistir hasta lograr “ese algo” que queremos, con el constante aprendizaje de compartir con quienes viven con nosotros las cosas que no vienen en mucha cantidad, y se nos enseña también del egoísmo y orgullo en conservar los sueños bien arraigado; mantenerlos lo sufiecientemente lejos del alcanze de mentes indeseables que podemos tener cerca. A la vez que experimentamos a esa corta edad lo fascinante de tener nuestro propio dinero, del primer sentido de independecia, de creer que tenemos la vida a nuestros pies y comenzar a hacer lo que venga en gana, reconocemos, aún así, la falta de un algo por aprender (no en la escuela) pero que no sabemos a quién preguntar.Son miles las preguntas que desde jovencitos nos formamos queriendo responder al ejemplos como: “¿Cómo puedo hacer mi vida mejor?, ¿cómo ser un chico/a popular con éxito?, ¿cómo cambio esta vida que me dan?, o ¿como obtengo más dinero para mí? ” . En toda boca de niño venezolano la palabra “costo” se va formando con raíces fuertes llenas de inspiracion. Dinero es algo que sabemos es poder. Y “¿que te gustaría ser\tener si tuvieras más dinero?” es un juego típico cuando somos niños, y que en nuestra mente bien escondido aún jugamos solos cuando adultos. Se enseña comunmente al venezolano a valorar el trabajo, a no aferrarnos a un solo rol en nuestra vida (lo vemos en padres y familiares ejerciciendo muchas carreras para suscistir, lo asumimos muy natural), a luchar por llegar a ser ese ser independiente capaz de crear vidas productivas. Aunque muchos no quieran asumir, Venezuela es un país de gente jóven (y algunos muy jóven) llena con corazon de empresarios. Nos llega muy natural querer emprender algo útil. El venezolano lucha a diario para que su creatividad lo empuje adelante, o le mejore, o le enseñe nuevas formas de vivir distinto y sobretodo favorablemente. Sin embargo, he sentido que como venezolanos no damos la ayuda suficiente en enseñar, especialmente a esa juventud, a sacar el máximo provecho de sus ideas, e incluso solemos creer que tenemos un sistema que no hace provecho de ello, y de esta manera nos limitamos a no participar tampoco. Es por todo ello que me siento motivada para gritar textualmente algunas cosas que considero ayudarían a nuestras generaciones de negociantes a generar más para nuestro país y sus propias vidas; a negociantes que vemos en las calles, en nuestras escuelas, y hasta nuestra casas. Buscar negociar con esta juventud creo que es una manera de comenzar a forjar una base educativa libre en donde tanto la economía como el nivel de vida podrían conseguir un poco de balance.
La educación es algo que ningún venezolano debe saltar por hacer. La educación evidentemente es la base de la sociedad como se dice, pero ¿qué pasa si tenemos muchos jóvenes sin acceso a ella? ¿quiere esto decir que no pertenecen entonces a la sociedad?, además, ¿de cúal sociedad hablamos, una integradora?, y lo que pasa con muchos de estos chicos/as de ya lo sabemos con solo mirar a la calle. La reflexión a a la cual debieramos llegar es cómo podemos aportar ideas que propicien un cambio paulatino de este sistema. La educación en muchos aspectos debe llegarnos por muchos medios, eso sí debería ser obligatorio. Obligar nuestro sistema a que inyecte, impulse proyectos educativos/participativos a nuestras comunidades.
Y no es solo la falta de educación (sea porque no pueden obtenerla, o aunque van a clase no tienen, ni absorben), es tambien la mal planificación del tiempo libre. Me consta las ganas fervientes que tiene un jóven venezolano en querer participar en algo de bién para su comunidad o para su vida y generalmente no tiene en donde o como llevarlo a cabo. Por reconocimiento, por enorgullecer a sus padres, por cambiar la vida que viene viendo, sean cual sean las razones muchos venezolanos desde muy niños quiere un sistema en donde aprender a ser líderes, aprende a tener algo propio que disfruten, en donde compartan. Como niños presenciamos un ambiente en donde los negocios, ventas y los contactos son para muchos su único estilo de vida; ¿quién queriendo ayudar a su familia no ha rediseñado el plan de negocio de sus padres?. Quiero hacer incampié en esto de lograr mejorar el sistema de ayuda al joven venezolano, y no es sobre la ayuda de como sacarlo que si de las drogas, vicios, etc etc, no. Es mas bien soportar, incentivar, impulsar, crear, como quieran decir, esa chispa de ideas que nos viene a la cabeza desde muy jóvenes y convertirla en algo fructífero. No es la falta de líderes que administren algo como éste o muchos proyectos parecidos, más bien es la preocupación de los pocos que se han arriesgado a ser líderes que están ocupadísimos con algo que afecta más fuertes a “nuestro bolsillo”, a la vida adulta y por ende la globalidad del país: nuestra economía. Pero creando pequeñas nuevas ideas productivas a nuestros jóvenes considero es algo exitoso a futuros cortos plazos, no?.
Cursos, cuantas cantidades de cursos no hay que jovenes han deseado hacer y por la “tipica” frase dinero los hace limitarse. Yo creo que mucha gente esta cansada de los pocos cursos gratuitos que hay para la juventud que ni siquiera se enseñan con aquel afan con que hace años comenzaron. Necesitamos innovarnos, necesitamos incentivarlos, necesitamos poner cursos, adiestramientos, clubs, grupos educativos, concursos, incluso las locuras ideas que nos puedan venir a la cabeza, por qué? Porque a la juventud nos fascina lo nuevo, lo cool, los colores, reconocimientos, crecimiento propio, identificacion, y sobre todo como jovenes todos necesitamos saber que existen agrupaciones, y no siempre musicales, que acogan a variedades de personas. ¿Y qué podriamos hacer con muchos chicos y chicas que ya trabajan por su cuenta?. Se vive cuestionando que es ilegal, inapropiado y mal considerado el ver menores trabajando, pero admitamos no tenemos las bases totalmente fuertes para impedirlos. Por que no más bien, aprovechar esa idea de tan jóvenes, porque no por ejemplo, localizarlos en un area que sea exclusiva de ellos, en donde enseñen, en donde vendan (cosas legales), en donde crezcan personal y profesionalmente al mismo tiempo que interactuan con otros jóvenes y bajo la supervision de profesionales que hagan unas bases fuertes. Me fascinaría llegar a una aglomeracion de pequeñas tiendas, locales variados, ferias en donde quienes mandan sean jóvenes chicos y chicas, primero porque estan frescos en sus ideas, y si fueramos lo suficientemente inteligentes y les enseñáramos como competir sanamente, entonces veríamos que siempre hay un nido de ideas ricas en cada cabeza. Que cuando tengan un proyecto en mente, cuenten con organizaciones sin fines de lucro que les soporte como mentores. Peleamos por comportamiento de algunos jovenes, pero hemos reflexionado en lo que han visto? En lo que viven?. Para todos es sabido que parte de nosotros es formado por lo que buscamos rodearnos, por eso necesitamos variedad de ideas participativas para ellos. Situaciones donde se den el lujode esoger en que invertir su tiempo, y algo más, en donde aprendan o se educan sobre ser mejores jóvenes empresarios. Se necesita de mucha variedad que no incluya el cigarro o la cerveza como principal invitado. Desde mi punto de vista, necesitamos arriesgarnos a crear esas nuevas opciones y entender que aunque no todos, si hay un gran grupo que nos soportara en estas ideas maravillosas. ¿Qué idea no es maravillosa cuando hay algo que ayude a nuestros jóvenes a desarrollarse con una mentalidad sana, divertiendose y socializando a la vez que se les crea la base en tambien ayudar a otros?.
Cuantos de nosotros como niños no pensamos en escuelas de balet, de natacion, de musica, de dibujo, de presetancion, teatro, cualquier arte? O hasta un club de carros y muñecas? Yo fuí una. Cuantos adolescentes no presencian que cada vez que le dicen a sus padres los cursos que talvez quisieran hacer, sus padres miraban sus bolsillos uhh?, incluso escuché una vez una vecina que decía que eso era para niños ricos. Que mentalidades tan pobres pueden tener algunos. Por eso no es culpa que desde pequeños los venezolanos queramos ser ricos. Las pocas actividades a las que los chicos venezolanos tenen acceso, muchos o casi todas son pagas; les entiendo muchos invierten su tiempo y tienen que comer. Pero que diferencia haríamos si surgieran lideres de un cambio juvenil. A mi me fascinaría ser una. Y creo que a uno de mis hermanos también. Nosotros experimentamos el placer de dirigir grupos de jóvenes (hasta 17 años) en sanas actividades, y probamos la fuerza de la integración de la comunidad. Sin interés de lucro más que cambiar unas tardes típicas, todos disfrutamos de las locuras de un grupo de jovenes arriesgados. Eso es lo que hace falta en muchas comunidades venezolanas. Necesitamos crear un incentivo, que no es monetario siempre, a fuentes que proporcionen actividades creativas a niños y jóvenes de nuestra tierra linda Venezuela. Si tenemos muchos de nuestros hijos vendiendo en la escuela, calle, parques, vendiendo sus lindas ideas, ¿por qué no enseñarles a hacerlo de una manera mejor y productiva para él o ella?. Ayudarles a ver que no solo una ganancia económica es la meta. Creemos lugares en donde un chico o niño llegue al pizarrón informativo y lo encuentre lleno de cursos, clases, ideas, voluntarios que participen, y más; pero que en donde ellos tienen el lujo de escoger cual quieren sin preocuparse por el costo. Se que es mucha la gente que le agradaría participar una hora al mes incluso en ayudar a crecer estos proyectos, deberíamos hacer esas encuentas e informarles que los tomaremos en cuenta. Por cada hora voluntaria de alguien creo que serían muchos los grupos que aprovecharían estas ventajas.
Aprovechemos las habilidades de nuestras comunidades. Hagamos que cada quién en ella se sienta parte de ese desarrollo. Nuestras comunidades necesitan líderes, lideres que creen nuevas ideas para los chicos y chicas. Aprendamos a integrarlos, hagamos ideas en donde muchos participen. Demos reconocimiento a quienes lo hacen. Cuando reconocemos por muy pequeño que sea el trabajo esto incentiva a otros. Busquemos personas que tengan y sientan las mismas ideas, agrupémonos para que sea más fuerte el proyecto. Luego comencemos a llevarlas a cabo en cada joven explotando sus creatividades y enseñándoles el empresario que como venezolano lleva por dentro. Todo jóven aprecia innovar, ser reconocido, integrado, ¿por qué no jugar con roles e impresiones de esos reconocimientos virtuales?. Creo que muchos recordarán por muchos años cuando ganó en su barrio el reconocimiento de “ mejor director de grupo de futbol”, “participante del mes, proyecto lectura”. Tantas ideas que se que hay en tantas cabezas. Cuantas mamas no darían de una hora para enseñar a un grupo de niñas a hacer arepas, e incluso crear el primer “festival de arepas”, algo ridíiculo para muchos, pero la misma tediosa actividad enseñada desde una perspectiva distinta ¿no creen?.
El mejor empresario es aquel que ademas de saber liderar, lo hace teniendo en cuenta ideas beneficiosas para todos. Eso debemos enseñarselo a nuestros jóvenes venezolanos. Enseñémosle que aunque hay que trabajar fuerte para tener lo que quieren, enseñémosle también que deben buscar educarse en muchas cosas, que las hagan con pasión. Y Para ello creo que debemos ser cautelosos en cómo inyectarlo en sus cabezas. Incentivémoslos, pero que ellos realmente vean que surgen de sus ideas. Aún hasta los 20 años considero que con inteligencia somos manipulables, seamos inteligentes con ellos, ayudémoslos a formarse, pero por favor ellos necesitan opciones. Cuando somos jóvenes adolescentes nos aburrimos mucho, y no nos ayuda el solo escuchar “haz algo nuevo”, necesitamos el “que hacer Nuevo”... muestrame la lista!.



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