El temor al escribir.
Varias personas han enfrentado temor al solo pensar que escribir. En una conversación comprobé lo cierto de esta frase. Compartía un cafecito hace dias con una mujer que disfruta algunos hobbies similares a los míos, y cuando comentabamos sobre la escritura, ella también me hace notar que no es fácil para todos intentarlo. “Me da miedo con las cosas que pueda escribir”, exactamente tiene pensamientos iguales a los que experimentan otras personas. “?no te da cosa que lleguen a leer lo que escribes, y con el tiempo tal vez te retractes o cambies?”, me pregunta. Y la verdad, ahora que lo vuelvo a razonar, repito que no!
Considero que entre las razones de este temor es porque aquellos que deciden tomar lápiz y pápel sienten que se expondrán muy vulnerables a otros. Algunos podrían sentir verguenza al notar que con el tiempo han cambiado de opinión, o que con lo que han escrito expresaron mucho de sí mismos. También es temor porque realmente se desconoce que el decidir escribir tiene muchisimas razones que van más allá de lo que otros pudieran decir o pensar.
La idea principal al esciribir, en mi opinión, tiene la intención de liberarnos; sea de preocupaciones, de historias, de sueños, de errores, de fantasias, de malas o buenas experiencias, de algo tal vez constante en nosotros mismo en ese justo momento. El hecho de escribir sobre cosas u ocurrencias, no requieren del escritor que siempre esté en su 100 por ciento de lógica o de su sentido de realidad. El simple hecho de intentarlo es sentir lo que en nosotros esta sucediendo en ese momento. A veces es querer dedicar unos minutos y compartir con otros nuestra idea sobre las cosas, o impartir una enseñanza por errores que no deseamos que otros cometan, o incluso hacer a alguién transcender en un viaje fantástico; pero es también el desear plasmar con el más grande sentimiento las palabras que a veces pedimos a un ser Supremo cuando con todo corazón aconsejamos a quienes piden nuestra ayuda u orientación.
Las palabras que expresamos al escribir pueden con el tiempo cambiar y no haberlo esperado. Pero eso es parte del proceso también. Las experiencias, las condiciones de un día, nuestro bienestar, por ejemplo, pueden afectar el sentido que damos a las cosas pudiendo no ser las mismas con el tiempo; y es por eso que cada día somos capaces de ajustar opiniones, quiza totalmente diferentes, en base a lo que nosotros creemos que es lo real, que es lo que vale, o que es lo que sentimos en ese preciso momento. Leer frases o escritos del pasado son oportunidades, un poco divertidas, que permiten que nos valoremos a nosotros mismos, analizemos un avance, notemos parte de madurez, o tonterías que tal vez no se pueden borrrar, pero que es falso el que no podamos mejorarlas. Escribir comienza a no ser tan dificil cuando reconocemos que no tenemos el control de como otros nos entenderán, nos comenzarán a percibir, o incluso a catalogar; ni siquiera a veces podemos establecer los límites sobre las cosas que queremos expresar.
La escritura muestra tambien parte de un desarrollo con la práctica; y al igual que todo proceso merece su evaluación. Somos nosotros mismos quienes tenemos el papel de valorar las cosas que escribimos, de los errores que mejoramos, o que están en su proceso de mejorar, y de la realidad de las cosas con el tiempo. Es imposible querer escribir cualquier detalle o pensamiento y no cometer errores a la primera. El temor al escribir es simplemente un temor no por como los demás terminen entendiéndonos, sino un temor por las cosas que surgen con cada pensamiento y no sentirse preparado para, muchas veces, confrontarlos. Es un temor a esos errores de algunos lectores cuando catalogan a un escritor en base a una opinion o fantasia que esciribió. Diría que todos tememos ser generalizados por no haber logrado “esa” empatía con cada lector (cosa imposible!)..
Considero que entre las razones de este temor es porque aquellos que deciden tomar lápiz y pápel sienten que se expondrán muy vulnerables a otros. Algunos podrían sentir verguenza al notar que con el tiempo han cambiado de opinión, o que con lo que han escrito expresaron mucho de sí mismos. También es temor porque realmente se desconoce que el decidir escribir tiene muchisimas razones que van más allá de lo que otros pudieran decir o pensar.
La idea principal al esciribir, en mi opinión, tiene la intención de liberarnos; sea de preocupaciones, de historias, de sueños, de errores, de fantasias, de malas o buenas experiencias, de algo tal vez constante en nosotros mismo en ese justo momento. El hecho de escribir sobre cosas u ocurrencias, no requieren del escritor que siempre esté en su 100 por ciento de lógica o de su sentido de realidad. El simple hecho de intentarlo es sentir lo que en nosotros esta sucediendo en ese momento. A veces es querer dedicar unos minutos y compartir con otros nuestra idea sobre las cosas, o impartir una enseñanza por errores que no deseamos que otros cometan, o incluso hacer a alguién transcender en un viaje fantástico; pero es también el desear plasmar con el más grande sentimiento las palabras que a veces pedimos a un ser Supremo cuando con todo corazón aconsejamos a quienes piden nuestra ayuda u orientación.
Las palabras que expresamos al escribir pueden con el tiempo cambiar y no haberlo esperado. Pero eso es parte del proceso también. Las experiencias, las condiciones de un día, nuestro bienestar, por ejemplo, pueden afectar el sentido que damos a las cosas pudiendo no ser las mismas con el tiempo; y es por eso que cada día somos capaces de ajustar opiniones, quiza totalmente diferentes, en base a lo que nosotros creemos que es lo real, que es lo que vale, o que es lo que sentimos en ese preciso momento. Leer frases o escritos del pasado son oportunidades, un poco divertidas, que permiten que nos valoremos a nosotros mismos, analizemos un avance, notemos parte de madurez, o tonterías que tal vez no se pueden borrrar, pero que es falso el que no podamos mejorarlas. Escribir comienza a no ser tan dificil cuando reconocemos que no tenemos el control de como otros nos entenderán, nos comenzarán a percibir, o incluso a catalogar; ni siquiera a veces podemos establecer los límites sobre las cosas que queremos expresar.
La escritura muestra tambien parte de un desarrollo con la práctica; y al igual que todo proceso merece su evaluación. Somos nosotros mismos quienes tenemos el papel de valorar las cosas que escribimos, de los errores que mejoramos, o que están en su proceso de mejorar, y de la realidad de las cosas con el tiempo. Es imposible querer escribir cualquier detalle o pensamiento y no cometer errores a la primera. El temor al escribir es simplemente un temor no por como los demás terminen entendiéndonos, sino un temor por las cosas que surgen con cada pensamiento y no sentirse preparado para, muchas veces, confrontarlos. Es un temor a esos errores de algunos lectores cuando catalogan a un escritor en base a una opinion o fantasia que esciribió. Diría que todos tememos ser generalizados por no haber logrado “esa” empatía con cada lector (cosa imposible!)..



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