Otro día de viejos.
Que gracioso es decir que cuando no estamos de ánimos, o estamos cansados, o que parece que no tenemos ní hacemos algo que pensamos interesante en un día, lo comparemos con la vida de viejos. ¿Quién fue esa persona que uso las primeras palabras de este tipo?, ¿Quiénes somos nosotros para catalogar cuales son las cosas interesantes que nos pasan en cada etapa de nuestras vidas, ah?
Tal vez este fin de semana va a hacer uno de esos en donde en familia o en pareja decimos, “parecemos unos viejos”. Y lo decimos de una manera que si viviéramos con otras personas un poco mayor a nosotros, ¿no sería eso un tanto ofensivo? A nadie nos gusta que cataloguen mal nuestro estilo de vida o las cosas que hacemos, por el simple hecho de que no se parecen a las de los demás, ¿verdad? Creo que con los años eso nunca cambia. Pero, ¿Qué es realmente la vida de viejos?, ¿de qué clase de viejos estamos hablando?, ¿Son esos viejos los mismos viejos que perciben otras personas?, ¿viven todos esos viejos el mismo estilo de vida o costumbres? No lo sé! Y tal vez otros tampoco lo sepan. Considero que sería mejor, entonces, expresarnos no tan despóticamente sobre una etapa de la vida como si fuera el fin de una vida interesante.
Algo también muy particular que noto es que vemos esa “vida de viejo” con unos lentes ajustados a estereotipos, o como una base de un nivel de tranquilidad con nosotros mismos. Esa vida de viejos que graciosamente nos repetimos un día, no es nada más que la percepción que vamos formando de cada etapa que vemos, de cada nivel de sentimientos y fuerza para hacer las cosas. Que contradictorio pensar que porque se va haciendo uno más viejo la vida se va haciendo lenta, sin trabajo, aburrida, y otras cosas más. La vida de la gente mayor no es lenta; el cuerpo obviamente en muchos casos no trabaja al máximo. Pero, ¿cuántos de nosotros no han visto personas mayores que no dejan de expresar ese deseo de vivir más ferviente que cuando estamos algo jóvenes? Admítelo! ¿Cuántas personas mayores no vemos trabajando con más fuerza, animo, o fe? Incluso muchas veces lo hacen con tanto amor de sentirse que, hasta cierto punto, están sanos. Ser mayor es una faceta en donde realmente se aprecia la vida mejor, sin que la música con alto volumen, el baile agotador, las amistades, los vicios, y el estrés perturben la visión de las cosas que cuando jóvenes no vemos. ¿No son estos motivos para parar de catalogarlos como lentos y no interesantes, y más vale apreciar lo que pronto ya no haremos?.
“Parecemos unos viejos!”. Que frases tan falsas. Si fuera una vieja (que no se que pretendemos con la palabra “viejo”), no creo que estuviera con el ánimo por el suelo, o el agotamiento físico de no querer hacer nada, y no creo que criticara ese día tan pacifico que Dios me ha dado para dedicarlo a mí y a los míos en la paz de mi hogar. ¿No creen Uds. eso también? Deberíamos repetir con orgullo algo como, “Si! Parecemos unos viejo. Que rico! Disfrutemos este día al máximo que ya luego seré joven otra vez pero por poco tiempo, y cuando eso pase, ¿qué te parece también disfrutar la juventud?”.
Ya amanecerá Domingo, ¿y cómo lo pasaré?, viendo TV todo un buen rato, durmiendo, cocinando, en familia, o sin hacer nada más que escuchar el deporte, o leer, y echada en el mueble de la sala? Que rico! Y aun así, tengo las santas voluntades de mentirme a veces y quejarme por actuar como vieja?, que descaro!.... lo mejor que podemos hacer, es,…. Arrimar la mesa de los muebles traer una sabanita suavecita, y disfrutar ese día tan en paz, que pocos tenemos y a veces deseamos tanto, y recargarme de energías para la semana que comienza, y comenzarla con toda la alegría de decir: “hay que rico, ayer pase todo el día como vieja!”
Besos.
Tal vez este fin de semana va a hacer uno de esos en donde en familia o en pareja decimos, “parecemos unos viejos”. Y lo decimos de una manera que si viviéramos con otras personas un poco mayor a nosotros, ¿no sería eso un tanto ofensivo? A nadie nos gusta que cataloguen mal nuestro estilo de vida o las cosas que hacemos, por el simple hecho de que no se parecen a las de los demás, ¿verdad? Creo que con los años eso nunca cambia. Pero, ¿Qué es realmente la vida de viejos?, ¿de qué clase de viejos estamos hablando?, ¿Son esos viejos los mismos viejos que perciben otras personas?, ¿viven todos esos viejos el mismo estilo de vida o costumbres? No lo sé! Y tal vez otros tampoco lo sepan. Considero que sería mejor, entonces, expresarnos no tan despóticamente sobre una etapa de la vida como si fuera el fin de una vida interesante.
Algo también muy particular que noto es que vemos esa “vida de viejo” con unos lentes ajustados a estereotipos, o como una base de un nivel de tranquilidad con nosotros mismos. Esa vida de viejos que graciosamente nos repetimos un día, no es nada más que la percepción que vamos formando de cada etapa que vemos, de cada nivel de sentimientos y fuerza para hacer las cosas. Que contradictorio pensar que porque se va haciendo uno más viejo la vida se va haciendo lenta, sin trabajo, aburrida, y otras cosas más. La vida de la gente mayor no es lenta; el cuerpo obviamente en muchos casos no trabaja al máximo. Pero, ¿cuántos de nosotros no han visto personas mayores que no dejan de expresar ese deseo de vivir más ferviente que cuando estamos algo jóvenes? Admítelo! ¿Cuántas personas mayores no vemos trabajando con más fuerza, animo, o fe? Incluso muchas veces lo hacen con tanto amor de sentirse que, hasta cierto punto, están sanos. Ser mayor es una faceta en donde realmente se aprecia la vida mejor, sin que la música con alto volumen, el baile agotador, las amistades, los vicios, y el estrés perturben la visión de las cosas que cuando jóvenes no vemos. ¿No son estos motivos para parar de catalogarlos como lentos y no interesantes, y más vale apreciar lo que pronto ya no haremos?.
“Parecemos unos viejos!”. Que frases tan falsas. Si fuera una vieja (que no se que pretendemos con la palabra “viejo”), no creo que estuviera con el ánimo por el suelo, o el agotamiento físico de no querer hacer nada, y no creo que criticara ese día tan pacifico que Dios me ha dado para dedicarlo a mí y a los míos en la paz de mi hogar. ¿No creen Uds. eso también? Deberíamos repetir con orgullo algo como, “Si! Parecemos unos viejo. Que rico! Disfrutemos este día al máximo que ya luego seré joven otra vez pero por poco tiempo, y cuando eso pase, ¿qué te parece también disfrutar la juventud?”.
Ya amanecerá Domingo, ¿y cómo lo pasaré?, viendo TV todo un buen rato, durmiendo, cocinando, en familia, o sin hacer nada más que escuchar el deporte, o leer, y echada en el mueble de la sala? Que rico! Y aun así, tengo las santas voluntades de mentirme a veces y quejarme por actuar como vieja?, que descaro!.... lo mejor que podemos hacer, es,…. Arrimar la mesa de los muebles traer una sabanita suavecita, y disfrutar ese día tan en paz, que pocos tenemos y a veces deseamos tanto, y recargarme de energías para la semana que comienza, y comenzarla con toda la alegría de decir: “hay que rico, ayer pase todo el día como vieja!”
Besos.



Comments